Reserva Natural Vaquerías
Reserva con senderos entre bosque serrano, arroyos y la cascada de Vaquerías. Un paseo ideal para medio día.

Valle Hermoso hace honor a su nombre: el río San Francisco con playas de piedra, la Reserva Natural Vaquerías con cascadas y un barrio histórico de estilo gallego único en el país.
Reserva con senderos entre bosque serrano, arroyos y la cascada de Vaquerías. Un paseo ideal para medio día.
El río corre por el barrio San Antonio; a pocos metros de la terminal está el pequeño dique La Isla, con balneario.
Sendero hasta la cruz de la cima, con vista de todo el centro del valle.
Planicie de altura con pastizales, una capilla jesuítica y la cascada de Olaen.
Arquitectura galaica, el crucero en homenaje a Juan Antonio de Zevallos y la capilla de San Antonio.
En la estación de tren: paleontología, mineralogía, arqueología, numismática e historia local.
Un castillo de estilo florentino, casco de la estancia Las Playas, y una gruta en la ladera del cerro levantada en homenaje a Teresa Morini de Ferrarini.
Alrededor de 1573 el capitán Hernán Mejía de Mirabal hizo una de las primeras expediciones al valle. Las tierras se adjudicaron a Tristán de Tejeda y, en 1714, Francisco de Zevallos fundó allí la Estancia San Antonio. Su hijo Juan Antonio levantó la capilla de San Antonio a principios del siglo XIX.
La estancia pasó por muchas manos y pleitos. Con la construcción del ferrocarril, de sus bosques salió gran parte de la leña de las primeras locomotoras y el lugar pasó a ser el "kilómetro 73". En el siglo XX se loteó y nacieron los barrios actuales.
Entre 1929 y 1930 se creó el barrio San Antonio con estilo arquitectónico galaico, como el noroeste de España de donde venía la familia Zevallos.
La celebración más importante del pueblo, junto a la gran escultura del santo.
En el verano de 1955 un gran incendio avanzaba sobre el pueblo y se ordenó evacuar las casas más cercanas. Los vecinos rezaron a la Virgen de Fátima y el fuego se detuvo; en agradecimiento construyeron su oratorio, que hoy se visita.
La capilla de San José Obrero guarda un crucifijo formado por el tronco de un sauce que los vecinos rescataron tras una creciente del río San Francisco.
Un área natural protegida con valor arqueológico cuyo nombre recuerda una leyenda de amor de los pueblos originarios.
Parrillas, restaurantes caseros y casas de té; productos regionales de la zona.
Tranquila. Bares y boliches en La Falda, a pocos minutos.
Por la RN 38, pegada a La Falda.
Terminal de ómnibus y servicios de Sarmiento, Ersa y Lumasa.
Tiene estación del Tren de las Sierras, donde funciona el museo; consultá servicios vigentes.
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